Al comprar un vaporizador de ropa, fíjate en seis aspectos: producción de vapor, capacidad del depósito, tiempo de calentamiento, peso, niveles de vapor y accesorios.
1. Producción de vapor y potencia
La producción de vapor en gramos por minuto importa más que el número de vatios. Para algodón y lino, busca alrededor de 30 g/min. Un golpe de vapor ayuda con tejidos gruesos y arrugas difíciles. Por debajo de 20 g/min, un vaporizador es adecuado sobre todo para arrugas ligeras.
2. Capacidad del depósito y tiempo de vapor
Un depósito de 300 ml o más proporciona entre 15 y 25 minutos de vapor: suficiente para varias camisas o un juego de cortinas. Los depósitos pequeños de 100–200 ml son más ligeros, pero tendrás que rellenarlos más a menudo.
3. Tiempo de calentamiento
La mayoría de los vaporizadores de mano están listos en 25 a 30 segundos. Eso hace que un vaporizador de ropa sea más rápido que una plancha con tabla de planchar.
4. Peso y ergonomía
Sujetas un vaporizador de mano en alto mientras vaporizas. Por debajo de 1 kg, sigue siendo cómodo, incluso en una sesión larga. Fíjate también en la longitud del cable si quieres vaporizar cortinas altas.
5. Niveles de vapor y tipos de tejido
Con varios niveles de vapor, vaporizas la seda y la viscosa en bajo, y el algodón, el lino o la lana en alto. Una función de planchado en seco o una suela de planchar ayuda con los cuellos y los puños.
6. Accesorios y comodidad para viajar
Un guante resistente al calor protege tu mano. Un cepillo abre los tejidos gruesos y elimina las pelusas. Para viajar, son útiles una bolsa de almacenamiento y un conector para botella de agua.